Hace 19 dias un grupo de 10 pobladores sumo a esta situación la nu
nca bien ponderada medida de la huelga de hambre, y aun así esta protesta no se gana un espacio en los noticieros centrales de la televisión abierta o, mínimo, en alguno que otro periódico. No es necesario ser un periodista profesional para darse cuenta que esta instancia puede resultar bastante interesante en tanto que se informe a la sociedad de lo que acaese junto a las sucias aguas que recorren la capital.
Y a esto no solo contribuyen profesionales muy poco éticos,
sino que es toda una
(o los que requieren la condonación de sus deudas) son solo un ejemplo. Cuantos confían en la señora Bachelet con su proyecto "Chile sin campamentos para el 2010" lleno de tecnócratas cuyo último interés es la calidad de vida de la gente pobre. Cuantos otros se maravillan con el asistencialismo barato de los impecables jovenes que se lavan el alma en la iniciativa "Un techo para Chile" al alero de una túnica benditamente rastrera. Y el factor final para la ecuación perfecta, el montoncito de verdes rufianes encargados de resguardar que el país siga en orden, labor que logran reprimiendonos en todas las asquerosas formas imaginables que se le pueda ocurrir.
Inimaginable también la cantidad de mentiras que hay que desenmarcar